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La ruta del café en Puerto Rico

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Disfrutar de unA exquisita y aromática bebida es toda una aventura que no puede perderse, desde la semilla hasta el grano que llega a su casa

Dentro de la taza de café que acostumbra tomar por las mañanas, luego del almuerzo o durante la reunión de la tarde hay mucho más que un delicioso líquido oscuro. En el café hay historia, determinación y sacrificio de las manos que lo trabajan. Este grano aromático, producto de un arbusto de 2 a 3 metros con una bella flor blanca de cinco estambres, conlleva un proceso de producción, cosecha y recolecta muy meticulosa.

Además se requiere de una gran atención y cuidado de parte de los caficultores, quienes sacrifican muchas horas y energías para hacer del café uno de la mejor calidad.

La ruta perfecta del café

En Puerto Rico, uno de los sitios emblemáticos de la producción del café, descubrirá cinco haciendas cafetaleras en las que podrá degustar su exquisito y aromático café.

Fundada por José L. Rorres, Café Oro de Puerto Rico nace de una familia puertorriqueña con una gran tradición cafetalera. Se fundó en 2013 y poco después ya estaba en las góndolas de los supermercados, compitiendo con marcas de café que llevaban 30 años en el mercado.

Aquí podrá participar del recorrido por las instalaciones y la planta de torrefacción y aprenderá sobre la historia del café, la empresa y la industria. Y lo mejor, podrá degustar postres y el café en su coffee shop Caffellatte, donde lo harán sentir como en casa.

En la Hacienda Lealtad, propiedad de Edwin Soto, antiguamente conocida como La Paragua, fue una de las primeras productoras de café en la isla, contemporánea con los tiempos del dominio español. Un dato curioso es que de allí salió el grupo manifestante que llevó a cabo el Grito de Lares. También fue la primera hacienda en tener energía eléctrica, producida por una rueda hidráulica.

Comience con el café Bistro de la hacienda, donde probará platos, postres y jugos confeccionados con productos locales. Luego pasará al vivero, donde aprenderá sobre las semillas de café y cómo plantarlas.

Café Lareño, fundada por Luis E. Alcover y Vilma Rodríguez. Todo comenzó con una pequeña tostadora que apenas tostaba unas 30 libras de café. Cuando por fin encontraron el punto de tueste perfecto, decidieron empacar este café. Ahí es cuando nace Café Lareño, un proyecto familiar que sigue creciendo generación tras generación sin dejar atrás las normas de calidad que han sido utilizadas desde su inicio en el mercado.

Otro recorrido que le impactará es en la Hacienda San Pedro, propiedad de Roberto Atienza. Todo comenzó con un joven español de 13 años que llegó a las orillas de Puerto Rico a finales del siglo 19 con una maleta y mil sueños. Emeterio Atienza, como se llamaba, logró comprar su propia finca luego de mucho trabajo y dedicación. La bautizó con el nombre de Hacienda San Pedro y es la misma que hoy su nieto, Roberto Atienza, dirige honrando la larga tradición familiar que comprende a cuatro generaciones de los Atienza. Como dato curioso de esta hacienda es que cada árbol de café tiene su propio nombre, costumbre que inició Emeterio y cumple hasta el sol de hoy Roberto.

Finalmente usted podrá viajar a la Hacienda Tres Ángeles, propiedad de Juan Meléndez y Naomi Gómez. Lo único que conocía esta pareja sobre el café era tomárselo; sin embargo, un día decidieron embarcar en la aventura de cultivarlo en la hacienda que lleva el nombre de sus tres hijas: María de los Ángeles, Angélica Noemí y Victoria de los Ángeles.

Cabe destacar que hoy en día la Hacienda Tres Ángeles es la primera finca agroturística certificada por la Compañía de Turismo de Puerto Rico. Entre las montañas y con un clima fresco, ya han sembrado 30,000 árboles de la variedad caturra.

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