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Tours Urbanos en Fort Lauderdale

Tours Urbanos en Fort Lauderdale
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Por/ by: Philip Ward

En medio del bullicio a unos minutos del centro, puedes conseguir un momento de tranquilidad.

Hay algunos lugares, todos a minutos del Downtown de Fort Lauderdale, donde encontrarás momentos de tranquilidad.

Desde cualquier punto en el Riverwalk, que se alarga casi una milla por el lado norte del New River, hay una entrada al ajetreado ritmo de la ciudad.

Después de los rieles de tren, está Las Olas Riverfront, seguido de una franja verde, el Parque Huizenga, y una cuadra más allá se encuentra el Museo de Arte. En seguida del puente de la Tercera Avenida, hay una entrada a Las Olas Boulevard, donde se siente el ambiente alegre de la vida nocturna, además de innumerables sitios para hacer compras. Poco antes de que concluya el camino está el Museo de la Casa Stranahan, donde comienza gran parte de la historia de Fort Lauderdale.

Todos estos sitios vale la pena visitarlos, aunque sólo transitar por el Riverwalk es una distracción muy relajante que no cuesta ni un centavo. Aún rodeado por la ciudad, éste es un recorrido que permite tomar un descanso, un lugar para escuchar el canto de los pájaros o ver saltar a los peces.

Annie Beck es una franja de tierra metida entre la carretera Victoria Park (Victoria Park Road) y un delgado canal, ambos bordeados por algunas de las casas más históricas –y caras– de la ciudad. 

Comienza en el sur de Victoria Park, donde hay una plazoleta y más de un acre de césped verde con sol y sombra. Es un lugar perfecto para subir en kayak y explorar el entramado de los canales cercanos.

Después de pasar Northeast First Street, está el Parque Annie Beck, que en muchas partes es bastante angosto y casi tiene forma de túnel, gracias al toldo que forman los coloridos árboles del área. Esta particularidad lo convierte en un lugar fresco, incluso en los meses de verano.

Parque estatal Hugh Taylor Birch

A Hugh Taylor Birch no le gustaban las multitudes. Gracias a él, hoy quien sea puede evitarlas.

Este abogado de la petrolera Standard Oil, oriundo de Chicago, trataba de alejarse de las muchedumbres de la Feria Mundial de 1892, cuando se embarcó en un viaje por tren hasta llegar al final de la línea en Titusville, donde alquiló un velero para ir aún más lejos por la costa del Atlántico.

Entonces, mientras navegaba, una tormenta lo obligó a anclar cerca del actual Fort Lauderdale, quedó completamente enamorado de la pureza, belleza y aislamiento que le ofrecía este lugar.

 

   En 1893, Birch compró por menos de un dólar por acre tres millas de isla, entre lo que es hoy el Waterway Intracoastal y Fort Lauderdale Beach, y construyó una hacienda para pasar el invierno. Años después, con la esperanza de salvar un espacio tranquilo a medida que aumentaba el casco urbano, Birch transfirió su refugio para el uso público, convirtiendo su propio lugar de retiro en refrescante sitio para calmar el estrés de la ciudad y el bullicio de las multitudes.

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