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SANTA FE, SINCRETISMO NATURAL Y CULTURAL

SANTA FE, SINCRETISMO NATURAL Y CULTURAL
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Su característica geografía rocosa encierra, en la capital más antigua de los Estados Unidos, una vasta cantidad de tesoros.

La historia que ha vivido Santa Fe, capital del estado de Nuevo México, desde su origen hasta la época contemporánea, la convierte en una ciudad muy atractiva para el turismo internacional, pues fusiona de una manera peculiar, todo un abanico histórico, cultural y de naturaleza, único en el mundo.

La Villa Real de Santa Fe de San Francisco de Asís, nombre original desde su fundación en 1607, se desarrolló en la base de las montañas Rocosas, ubicadas al norte del estado. A pesar de esto, se localiza a dos mil 200 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en la ciudad más alta del país.

El ambiente desértico que caracteriza al suroeste de los Estados Unidos encuentra aquí un pequeño oasis con ríos, como el Grande, los cuales visten de distintos colores el valle urbano. El rojizo característico de las montañas se torna blanco durante el invierno, para convertirlo en un atractivo destino para los deportes de nieve.

RIQUEZA HISTÓRICA

Por su ubicación, en Santa Fe se han congregado distintos grupos étnicos y sociales, desde las culturas indígenas precolombinas, el paso de los vaqueros que dominaron por siglos, hasta la era moderna, que recoge las características más representativas de cada etapa, para adentrarse en todo lo que dio origen a lo que es hoy Santa Fe.

Plaza Santa Fe

Al ser fundada por los colonizadores españoles, la obra que dio origen a la ciudad fue la Misión de San Miguel. Data del siglo XVII y es considerada la iglesia más antigua de la nación, y a la fecha se siguen celebrando ceremonias religiosas en su interior. En el costado norte de la plaza, se ubica el Palacio de los Gobernadores, sede del poder desde su construcción hasta nuestros días. Conserva el estilo característico de la época y, junto con el templo, es uno de los principales símbolos que forman el epicentro de la capital de Nuevo México. La plaza cobra vida con la vendimia de distintos artículos elaborados por los indígenas nativos de la región.

Catedral Basílica de San Francisco de Asís

Los amantes de la historia y la arquitectura no pueden pasar por alto una visita al punto religioso más importante de la ciudad. Esta imponente construcción tiene un estilo característico a las grandes obras del siglo XIX, que contrastan y sobresalen con las edificaciones de adobe que la rodean.

Monumento Nacional Bandelier

A las afueras de la ciudad, este símbolo protege más de 13 mil hectáreas de área natural, habitada por los grandes cañones, barrancas, colinas y reservaciones indígenas con más de 11 mil años de antigüedad.

DIVERSIÓN AL NATURAL

El contacto con la naturaleza cobra otro sentido en Santa Fe, pues además de estar rodeada de majestuosas montañas y formaciones rocosas, que ofrecen vistas impresionantes, también cuenta con zonas un poco menos áridas y muy cómodas para relajarse y disfrutar. Los amantes de la adrenalina encuentran el escenario ideal para practicar todo tipo de actividades extremas, sin importar la época del año; pues los ríos en verano son perfectos para el paravelismo y el rafting; mientras que, en invierno, las pistas de esquí reciben desde los practicantes hasta los más atrevidos.

Cálido panorama

Sin importar el medio que se utilice, recorrer los caminos montañosos de la zona es la mejor opción para el contacto con la naturaleza. En bicicleta, a caballo o el senderismo libre, no tendrán límites en Santa Fe. Pasear en globo aerostático o recibir un tratamiento con las cálidas aguas geotérmicas, regresan esa paz que tanto se anhela.

Aventura en frío

Las principales zonas para esquiar más cercanas a la ciudad son Sky Santa Fe, que cuenta con 79 pistas; Pajarito Montain Ski Area ofrece 40 rutas, mientras que Sipapau Ski y Summer Resort tienen 41 caminos cada una.

ARTE, CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

Santa Fe tiene mucho más que grandes formaciones naturales y sitios históricos. Tan sólo sobre Canyon Roadse se encuentran más de 50 galerías de arte, que exhiben increíbles colecciones de piezas que vienen desde la época de la cultura navajo hasta el arte contemporáneo.

Recintos imperdibles

Con tanta historia a cuestas, son muchos los museos  que brinda esta ciudad, pero quienes acuden por primera vez no pueden perderse el Museum of International Folk Art, que alberga más de 100 mil piezas de la vida diaria de países africanos, europeos y americanos. También en el Museo Georgia O’Keeffe, a través de más de mil dibujos, pinturas y esculturas, se narran las semblanzas de Nuevo México.

Sonidos, sabores y demás

Rodeado de montañas y ante una vista espectacular, el Opera House de Santa Fe es un recinto al aire libre en el que, disfrutar de las piezas musicales, será una experiencia inigualable. El paladar también puede ser consentido con la fabulosa mezcla de platillos a base de maíz que conservan el estilo mexicano, pero fusionado con los sabores típicos norteamericanos. Hay para todos los gustos. La visita puede culminar con un paseo por el Santa Fe Farmers Market, donde los vendedores ofrecen productos locales y frescos, así como una gran variedad de artesanías.

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